El gran reto de un Mundo Ecológico

Reflexiones sobre un mundo respetuoso con la naturaleza

Seguramente los hombres que habitamos el planeta en 2019 no somos peores personas, ni más avariciosas que las que vivieron en el siglo XIX. Y sin embargo el medio ambiente incluyendo vegetales y animales se ve hoy mucho más amenazado que hace doscientos años. Los enormes avances que hemos hecho en bienestar social, en medicina y en ciencia no tienen su correspondencia en una mejor relación con la naturaleza. Eso no es muy inteligente por nuestra parte.

No voy a descubrir nada afirmando que uno de los mayores retos que tenemos los seres humanos es asegurar un entorno natural pletórico en todas sus expresiones de vida para las futuras generaciones. ¿Por qué es tan difícil? ¿Qué soluciones hay encima de la mesa de los políticos? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie para apoyar un mundo ecológico? Este artículo no pretende responder a todas estas preguntas, pero sí esbozar algunas reflexiones que nos permitan conocer la complejidad y alcance del tema.

Las democracias modernas nos hemos dado a nosotros mismos una ética que rija las relaciones entre seres humanos, esta ética nos permite una buena convivencia, vivir y dejar vivir, respetar a nuestros semejantes aunque no estemos de acuerdo con su forma de ser y pensar mientras eso sea algo mutuo. Por qué no alentar una nueva ética que incluya a toda la naturaleza, que nos haga ver que todos somos parte de ese mundo natural e inspire una relación de amor y respeto por el medio ambiente.

El Director General de la Organización mundial de la salud  (OMS) afirma en este sentido: “Si no actuamos ahora, la Tierra y sus habitantes padecerán una crisis insoportable, pues el medio ambiente ya no será sostenible”. Y también la ONU tiene como uno de sus objetivos lograr un “Desarrollo sostenible”, es decir, compatibilizar nuestro modelo de sociedad con el respeto al medio ambiente, algo que no es posible si no introducimos en nuestros hábitos de fabricación y consumo cambios drásticos.

Como en todos los campos en este también hay extremistas que defienden un cambio de paradigma radical, acabar con la sociedad de consumo y la idea del crecimiento económico infinito para instaurar una nuevo ideología, la del DECRECIMIENTO. Para Serge Latouche: “La palabra “decrecimiento” no es un concepto más, es un término-obús para romper el lenguaje estereotipado del sistema consumista. Sería mejor hablar de a-crecimiento en el mismo sentido de ateísmo, para anular de base la religión del progreso y del desarrollo”.

Esperemos que no haga falta llegar a posiciones tan radicales si hacemos los deberes introduciendo cambios. Un ejemplo de esto podría ser la prohibición del uso de bolsas y envases de plástico, o en su defecto, que nosotros mismos dejemos de utilizarlos o los tratemos con responsabilidad reciclándolos adecuadamente. Sin embargo creo que confiarlo todo a la libre responsabilidad de los usuarios solo es parte de la solución. Se debe legislar y también introducir esta sensibilidad ética en la educación y la empresa, hacerlo está en nuestras manos.