Profundizando en El Eneagrama de la personalidad (II)

 Otros elementos a tener en cuenta en un estudio de Eneagrama serían: las variantes instintivas y los niveles de libertad interior.

Para terminar esta serie de artículos sobre el Eneagrama veremos nuevos elementos a tener en cuenta: las tres variantes instintivas (autoconservación o supervivencia, relacional o social y sexual o de intimidad), y finalmente los niveles de libertad interior (zona insana, media y elevada), con esto ya podemos tener un panorama bastante completo de lo que es el Eneagrama, aunque aún habrían más elementos, y no podemos perder de vista  que ésta es una ciencia que sigue investigando y aportando nuevos hallazgos.

Índice:
Las variantes instintivas
Los niveles de libertad interior

Las variantes instintivas

Las variantes instintivas son muy importante, pueden influir mucho en las características de los eneatipos. Ellos nos hablan sobre qué instintos básicos fueron maltratados en la infancia y aún lo arrastramos de adultos. De la misma manera que todos tenemos los 9 eneatipos, todos tenemos los 3 instintos, pero suele ocurrir que uno predomina sobre los otros En realidad son independientes del eneagrama, pero no actua igual un 7 con predominio del instinto sexual que si tuviera su eje en el instinto de supervivencia.

Veámoslos en la siguiente tabla:

Instinto:

Rasgos generales:

Autoconservación-superviviencia:

Están interesados en su seguridad y comodidad físicaque pueden encontrar en su entorno. Se cuidan de su ropa, la comida, el dinero , su salud… También son prácticos, se ocupan de obtener las necesidades básicas de la vida, cuidar de la casa y el trabajo.
Cuando se vive de forma insana puede acabar en comportamientos autodestructivos.

Relacional-social:

Buscan caer bien, estar a gusto con otros. Son adaptables. Gustan sentirse válidos y participar, honores, liderazgo, pertenecer a algo más grande que ellos mismos. Les gusta tocar la realidad, saber qué ocurre en el mundo. Evitan la intimidad.
Si es insano puede ser antisocial.

Sexual-intimidad:

Le atraen las experiencias intensas, los contactos intensos con todo (deporte, conversar, cine…). Suelen ser adictos a la intimidad. Tienen un enfoque amplio y exploratorio de la vida. Les cuesta centrarse en sus verdaderas necesidades, en sus proyectos, cuidar de sí. Buscan fuera lo que les completa. Siendo insanos tienden a dispersar la atención.

No hay un instinto mejor que otro, lo ideal es lograr un equilibrio entre los tres instintos, y que la personalidad no los deforme hasta llegar a situaciones insanas. Es necesaria una autoconservación sana, cuidarse, comer bien, tener una economía suficiente; también es necesaria la relación social, tener en quien confiar, sentirse parte de un grupo; y cómo no, es importante vivir las cosas con la suficiente intensidad, lograr grados de intimidad satisfactoria, apasionarse por las cosas y las relaciones. Sin embargo un exceso de preocupación o predominio de uno de los instintos iría en detrimento de los otros dos. Podríamos estudiar cada eneatipo con predominio de uno u otro instinto, pero eso excede las pretensiones de esta serie de artículos.

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Los niveles de libertad interior

Otro elemento a tener en cuenta, muy importante, son los niveles de libertad interior de cada persona. Esto está relacionado con la “Dinámica de la espiral”, el desarrollo espiral de la conciencia, donde estos niveles, junto a sus intereses y condicionantes, se pueden ver claramente. En el libro de Riso y Hudson se habla de 3 niveles (cada uno con tres subniveles): el insano, el medio o común, y el sano o elevado. En el insano se está preso de hábitos destructivos; en el medio funcionan los automatismos del ego, con una fuerte identificación con la personalidad y sus estrategias; en el elevado o sano, hay mayor libertad interior, pues se es más consciente y se perciben los automatismosdel ego, lo cual facilita la desidentificación y un mayor contacto con nuestro ser.

Niveles eneagrama

Como es lógico, cada eneatipo funcionará de una forma u otra según el nivel en el que se encuentre, y aunque es posible subir y bajar en la escala de niveles, cada uno tiene un centro de gravedad al que tiende tras un desplazamiento hacia arriba o hacia abajo en la escala de niveles. Desplazar ese centro de gravedad hacia las zonas sanas sería indicativo de un verdadero cambio, de una transformación profunda en nuestras vidas, en nuestra vivencia del ser. Y eso es algo a lo que el Eneagrama puede ayudarnos.

    • Zona insana: Para entrar en esta zona tiene que haber ocurrido algo grave como una crisis personal. Uno siente que se hunde y entonces busca la ayuda de un terapeuta. Otra razón sería por un cúmulo de situaciones de riesgo en la infancia, como malos tratos, abusos, desatención en varios niveles… Todo esto puede llevar al individuo a crear defensas exageradas. En esta zona uno se desconecta de su verdadera esencia, de la realidad, quedando atrapado en una red de hábitos insanos e imágenes de la realidad distorsionadas. Haría falta un trabajo educativo enorme para ayudar a una persona a salir de esta franja.
    • Zona media: Es la más común. Se caracteriza por una gran identificación con el ego. En esta zona la forma natural de funcionar es manteniendo y engrandeciendo el ego. Eso va en detrimento de una actitud abierta a todas las posibilidades del ser humano y de alcanzar los grados de libertad de la zona sana.
  • Actitudes que nos mantienen en este nivel: creer que uno mismo tiene que arreglarlo todo, creer que satisfaciendo los deseos de los otros se les conquista, buscar escalar posiciones para sentirse importante, aferrarse e intensificar los sentimientos, crear mundos mentales alejados de la realidad, buscar orientación fuera de uno mismo, pensar que en otro lugar estaría mejor, creer que sólo mediante el esfuerzo y el sacrificio se consiguen las cosas, y finalmente, andar adaptándose a todo para sentirse a salvo. En esta zona cada eneatipo busca que los demás reaccionen igual que ellos, por lo cual manipulan para conseguirlo si es necesario, eso sí, cada uno desde su propia personalidad. También, como defensa y forma de ampliar el ego, pueden tratar de hundir el ego de los otros, se trata de la llamada “regla de plomo”: haz a los demás lo que más temes que te hagan a ti.
  • Forma de agresividad en la zona media: suelen señalar la maldad o los defectos del otro, hacen que los demás se sientan indignos de amor, inútiles, tratándoles con desprecio, con desdén, como si no fueran nadie. Consiguen que los otros se sientan incapaces y estúpidos, socavan las convicciones de los demás sembrando dudas, infunden miedo con amenazas y se desconectan para que los otros sientan esa desconexión.
  • Zona sana: El ego sigue en su sitio, pero ya no es tan importante, ha empezado a ser descubierto por nuestra conciencia, la presencia del ser en nosotros, razón por la que ahora se expresa de forma beneficiosa.

Direcciones de integración

En estos procesos de desintegración (desequilibrio y caída hacia zonas insanas) y de integración (equilibrio y subida hacia la zona sana) el Eneagrama nos puede indicar el camino que cada eneatipo recorre, es decir, puede prever cómo sería un eneatipo sano (en caso de seguir ese sentido), o a la inversa. Eso, en parte, nos lo da las conexiones de integración y desintegración que podemos ver en el gráfico (direcciones de integración). Describir todas las direcciones en este artículo sería muy largo, baste decir, de momento, que el eneatipo integrado y equilibrado, asume los aspectos positivos del siguiente, siguiendo la flecha, y hace desaparecer las características negativas típicas del anterior.

Todo lo visto hasta ahora, en este y los anteriores artículos, nos pueden dar una idea de la complejidad que tiene un estudio de Eneagrama en profundidad, algo que sólo deberían hacer aquellos que más se han sumergido en el estudio de esta herramienta. Pero sin llegar a a esos grados, el sólo hecho de acercarnos a su estudio puede ser, desde el principio, muy útil para autoconocernos y reforzar el inevitable camino que nos lleva a nuestra esencia, el ser que  espera en el interior nuestra llegada, el gran reencuentro con nosotros mismos.

Bibliografía:
Riso, R- Hudson, Russ. La sabiduría del eneagrama. Urano, Barcelona, 2000
Salvador A. Carrión. Eneagrama y PNL, 200
Claudio Naranjo. El Eneagrama de la sociedad. La Llave, 2000
Claudio Naranjo. Carácter y Neurosis. La Llave, 2011
Maite Melendo. El Enneagrama. Sal Térrea, 1997
Pilar Feijoo Portero. Introducción al Eneagrama. 2007

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