Profundizando en El Eneagrama de la personalidad (I)


 Otros elementos a tener en cuenta en un estudio de Eneagrama: los Grupos hornevianos, los eneatipos armónicos y las alas.

En el artículo anterior vimos cómo se formaban los nueve eneatipos a partir de los tres desequilibrios provocados por un alejamiento del ser (tristeza-vacío, miedo-desorientación, falsedad-rabia); también se habló de las tríadas resultantes (la del instinto, la del pensamiento y la del sentimiento); y finalmente hicimos una breve descripción de todos los eneatipos.

Índice:
Los grupos hornevianos
Los eneatipos armónicos
Las alas dominantes

Los grupos hornevianos

Estos grupos indican cómo nos relacionamos y cómo tratamos de alcanzar nuestras necesidades y deseos. Conocerlos nos ayuda a vernos en un espejo, y de esa forma poder desidentificarnos mejor cuando lo vivimos de forma conflictiva. Habría un estilo combativo, uno reservado y otro sumiso u obediente, pero cada eneatipo lo vive según sus características particulares.

Grupos hornevianos

  • Los combativos (7-8-3): Suelen ir a contracorriente, están fuertemente identificados con su ego y lo cultivan y expanden. Ante las dificultades se crecen inflando el ego y sintiendo que pueden resolver las dificultades. Tienen problemas para procesar sus sentimientos, pues tienden a ignorarlos. Se sienten el centro de las reuniones y tienden a exigir aquello que desean.
  • Los sumisos (1-2-6): Necesitan sentirse útiles para otras personas: son los defensores de causas justas, los trabajadores entregados y con fuerte sentido del deber. Ante las dificultades consultan con su escala de valores qué es lo correcto y obedecen, por eso son sumisos. Tratan de seguir reglas y enseñanzas interiorizadas desde muy niños, por lo que suelen convertirse en figuras de autoridad. Sienten que son mejores que los demás, o que harían mejor las cosas. Lo que quieren se lo ganan.
  • Los retraídos (9-5-4): Son los que tienden a alejarse de los demás y de las dificultades. Su inconsciente se expresa en forma de fantasías. Reaccionan retirándose del mundo hacia su refugio interior imaginado. Suelen tener problemas para entrar en acción y estar presentes en su ser físico. Su sentido de sí mismos les llevan a sentir que no encajan en el mundo que les rodea. Consiguen lo que desean retirándose.

Si unimos estos elementos junto con aquello que suelen buscar las tríadas obtendríamos el siguiente cuadro:

Buscan o desean:

eneatipos

estrategias

Autonomía los:

8

Exigiéndola

9

retirándose

1

ganándosela

Atención los:

3

Exigiéndola

4

retirándose

2

ganándosela

Seguridad los:

7

Exigiéndola

5

retirándose

6

ganándosela

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Los grupos armónicos

Seguimos avanzando y nos encontramos con los grupos armónicos. Son interesantes porque nos dan una idea de lo que ocurre cuando un eneatipo no consigue salirse con la suya, cuando no logra obtener lo que desea, mostrándonos cómo se defiende ante una decepción o frustración. Conocerlo puede ayudar a mejorar la convivencia entre los diferentes eneatipos. Son tres grupos:

Grupos armónicos

  • El grupo positivo (9-2-7): Reaccionan viendo el vaso medio lleno. Son optimistas y tienden a ver el lado bueno de las cosas. Siempre dicen estar bien. No quieren enfrentar su lado oscuro porque intuyen que eso puede provocar dolor. Son personas que suben la moral del grupo, les gusta hacer sentirse bien a los demás. Pero cada eneatipo tiene sus propios matices:
    • El 2: se centra en sus buenas intenciones, ayudando a los demás, y evita percibir sus propias necesidades.
    • El 7: se centra en vivir experiencias positivas de disfrute y evita percibir su dolor y vacío, así como su propia responsabilidad cuando genera dolor en los demás.
    • El 9: se centra en ver las cualidades positivas de los otros, lo idealiza todo, y evita percibir sus problemas de relación y su falta de desarrollo personal.
  • El grupo de competencia (1-3-5): Hacen frente a las dificultades dejando de lado sus sentimientos personales, siendo objetivos y eficaces, utilizando la lógica. No suelen integrarse bien en una estructura. Pero cada uno lo vive a su manera:
    • El 1: se centra en ser correcto, en sus valores y en mejorar las normas, y controla sus sentimientos negándolos y encauzándolos hacia actividades o rigidez física. Dentro de un sistema trata de ser “buen chico”.
    • El 3: se centra en ser eficiente y sobresalir, en los objetivos. También controla los sentimientos (o los ignora). Se refugia en las actividades y necesita observar a los otros para saber qué sentir. Ajusta el sistema para su propio beneficio.
    • El 5: se centra en ser un experto, en profundizar. Controla los sentimientos apartándose de ellos, los racionaliza como si fueran de otro. Rechaza trabajar en el sistema, no soporta las reglas.
  • El grupo reactivo (6-4-8): reaccionan emocionalmente a los conflictos y tienden a desconfiar del otro. Buscan una reacción emocional, en los demás, similar a la suya. Tienen gustos y aversiones muy marcadas. Necesitan expresar, en primer lugar, sus sentimientos ante los problemas, luego se calman y los relativizan. Si no lo hacen así alimentan resentimientos. Necesitan cuidado, apoyo y al mismo tiempo temen perder su independencia. También cada eneatipo tiene su estilo de experimentarlo:
    • El 4: busca un salvador, alguien que lo entienda. Teme el abandono, que nadie lo cuide ni le apoye en su camino para encontrarse y ser él mismo. Se relaciona manteniendo el interés de los demás pero limitándoles el acceso.
    • El 6: busca independencia y apoyo, alguien en quien confiar pero sintiéndose el fuerte. Teme ser abandonado y no tener apoyo, pero a la vez no quiere depender de otros. Se relaciona comprometiéndose y siendo fiable, manteniéndose autónomo. Puede, a la vez, permanecer a la defensiva y sin embargo ser simpático.
    • El 8: busca independencia y confianza en sí mismo, ser dueño de sí sin necesitar a los demás. Teme ser controlado o dominado. No le gusta la intimidad, querer demasiado, porque le hace sentirse vulnerable. Se relaciona estando muy alerta y manteniendo las distancias. Puede endurecerse contra el dolor y su necesidad de los demás.
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Las alas dominantes

Quizás puede parecer que hablar de nueve tipos humanos resulta ser una clasificación muy reduccionista, y no abarcar las múltiples posibilidades del ser humano (¿y qué clasificación lo consigue?), pero eso se puede rebatir si tenemos en cuenta las alas y las variantes instintivas, que veremos más adelante. Las alas dominantes nos ayudan a afinar más en el perfil de nuestro eneatipo, pues se basa en que cada tipo tiene en cada uno de sus lados otros dos, y en que cualquiera de estos dos eneatipos puede ser el ala de un tipo, modificando o acentuando, de esa manera, determinados aspectos. Conocer el ala dominante, junto con el tipo básico, crea un subtipo concreto y definible. Por ejemplo: un tipo 7 (optimista) puede variar su estilo según tenga un ala en el 8 (más agresivo) o en el 6 (más dubitativo). Véase la definición de cada tipo en el artículo anterior.

Si nos pusiéramos a calcular todas las combinaciones posibles, veríamos que el Eneagrama tiene una enorme riqueza en sus clasificaciones, y si a eso añadimos el concepto de ser un sistema dinámico de procesos, todo ello nos da garantías suficientes para no caer en reduccionismos de mira estrecha. Los tipos y subtipos no son etiquetas fijas, ni aseguran formas de pensar, sentir y actuar concretas. Por eso siempre se debe hablar en el sentido de: “puede ser”, “probablemente”, “tiende a”, etc. Esto da una mejor y más completa idea de lo que es el Eneagrama.

Bibliografía:
Riso, R- Hudson, Russ. La sabiduría del eneagrama. Urano, Barcelona, 2000
Salvador A. Carrión. Eneagrama y PNL, 200
Claudio Naranjo. El Eneagrama de la sociedad. La Llave, 2000
Claudio Naranjo. Carácter y Neurosis. La Llave, 2011
Maite Melendo. El Enneagrama. Sal Térrea, 1997
Pilar Feijoo Portero. Introducción al Eneagrama. 2007

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